Mi experiencia laboral siempre ha estado vinculada al arte, la creatividad y los cuidados. 
Comencé trabajando en la sección de escultura de varias empresas dedicadas a la escenografía (cine, teatro, opera y televisión). Después vino una etapa en la que viajaba mucho y solo pasaba dos años en un mismo lugar, entre un destino y otro me formé en restauración escultórica, trabajé de ello, seguí viajando, descubrí otras posibilidades de habitar ...
Llegó la maternidad y tomé la decisión de vivir en un pueblo, no quería una crianza en la ciudad. Dentro de esa energía del cuidado, del ritmo y la conciencia fui gestando mi propio proyecto, un restaurante  slow food, del que fui gerente. 
¿Y la fotografía? siempre ha estado presente de alguna forma pero fue durante el puerperio, durante el cuidado de mi hijo, cuando el autorretrato se convirtió en mi forma de expresión. En realidad me di cuenta de que la fotografía siempre había estado ahí mirándome, mirando mi historia, la historia de otras personas, captando lo efímero y dándome la posibilidad de crear desde algo más inmediato que no me ofrecían otras disciplinas. 
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